Es lo suficientemente pequeño como para sujetarlo a la espalda. Es lo suficientemente fuerte como para enloquecer a una multitud. Pero ¿qué es exactamente un acordeón?
En esencia, es un instrumento musical portátil que se basa en una mecánica simple. Bombeas el fuelle. El aire fluye a través de unas lenguas metálicas llamadas cañas libres. Esas lenguas vibran. El sonido sucede.
El resultado parece dos órganos diminutos uno frente al otro. El lado derecho maneja las líneas agudas. Ahí es donde vive la melodía. El lado izquierdo generalmente está reservado para los acordes de bajo. La mayoría de los modelos aquí te ofrecen grupos de tres notas con una sola pulsación. Algunos músicos prefieren un diseño de “bajo libre”. Esa configuración permite líneas de una sola nota a la izquierda. Ofrece más flexibilidad.
La historia comienza en Berlín. 1822. Un hombre llamado Friedrich Buschmann patenta un prototipo. Usó botones en lugar de las teclas que vemos hoy. También inventó la armónica. Ese mismo año.
A partir de esos humildes comienzos, el instrumento encontró su base. Se convirtió en un elemento básico en las bandas de baile. Sigue siendo un elemento fijo en las escenas de música folclórica de todo el mundo. Pertenece a la misma familia que la concertina.
Así que la próxima vez que escuches ese sonido alegre y sibilante, recuerda las lenguas metálicas vibrantes. Recuerde las manos que bombean. No es sólo un juguete. Es un motor de ruido complejo y portátil. Y todavía está encontrando nuevas formas de ser escuchado.
