En 2026, la misión conjunta de la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA), BepiColombo, finalmente entrará en órbita alrededor de Mercurio, lo que marcará el inicio de un período largamente esperado de investigación científica intensiva. Esta misión no es sólo otro sobrevuelo; está diseñado para desentrañar completamente los misterios del planeta más interno del sistema solar.
Un enfoque de dos partes
BepiColombo consta de dos orbitadores principales: el Mercury Planetary Orbiter (MPO) y el Mercury Magnetospheric Orbiter (Mio). Ambos están actualmente conectados al Módulo de Transferencia de Mercurio (MTM), que ha estado guiando la nave espacial desde su lanzamiento en 2018. El MTM utiliza una inteligente técnica de asistencia gravitacional, de la que fue pionera el físico Giuseppe “Bepi” Colombo, para desacelerar gradualmente la nave espacial para una inserción orbital controlada.
¿Por qué ahora?
Durante años, BepiColombo ha recopilado datos preliminares, incluidos conocimientos sobre el viento solar e imágenes de la superficie de alta resolución. Sin embargo, sus herramientas más potentes, como los espectrómetros de rayos X de la MPO, han quedado ocultas por el MTM. En septiembre de 2026, MPO y Mio se separarán del MTM y comenzarán su descenso a órbita. En noviembre, estos instrumentos tendrán una vista sin obstáculos, lo que permitirá un análisis detallado.
¿Qué aprenderemos?
Se espera que esta misión proporcione datos sin precedentes sobre el entorno magnético, la composición de la superficie y la estructura interna de Mercurio.
- La MPO tomará las primeras imágenes de rayos X de una superficie planetaria, lo que ayudará a explicar las inesperadamente altas emisiones de rayos X del lado oscuro de Mercurio.
- Los espectrómetros analizarán la cara iluminada del planeta, revelando la composición de su superficie y proporcionando pistas sobre su evolución.
- El Mio estudiará la magnetosfera de Mercurio, la zona del espacio dominada por el campo magnético del planeta.
“Si se puede comprender cómo llegaron a ser los diferentes planetas tal como son, se puede comprender la dinámica de todo el sistema solar”, dice Charly Feldman, científico de instrumentos de la Universidad de Leicester.
La espera y el riesgo
Si bien la anticipación es alta, el equipo de la misión reconoce el riesgo. Los instrumentos han estado en tránsito durante años y no hay garantía de que funcionen perfectamente después de la activación. Como señala Feldman: “No hay nada que podamos hacer si está roto”.
Las anomalías de Mercurio han desconcertado a los científicos durante mucho tiempo. El núcleo de hierro inusualmente grande, el débil campo magnético y las altas temperaturas de la superficie del planeta plantean preguntas fundamentales sobre la formación y evolución planetaria. BepiColombo está preparado para proporcionar las respuestas.
La misión representa un gran paso adelante en nuestra comprensión del mundo interior del sistema solar. Al combinar instrumentos de vanguardia con una trayectoria orbital bien planificada, BepiColombo reescribirá nuestro conocimiento sobre Mercurio y, por extensión, las fuerzas que dan forma a todos los planetas rocosos.























