Las poblaciones de osos polares en el archipiélago de Svalbard, una de las regiones de la Tierra que se calientan más rápido, están sorprendentemente engordando a pesar de la acelerada pérdida de hielo marino. Esta tendencia contraintuitiva, detallada en un estudio reciente del Instituto Polar Noruego, resalta las formas complejas e impredecibles en que la vida silvestre se adapta al cambio climático.
La paradoja del calentamiento del Ártico
El mar de Barents, donde se encuentra Svalbard, se está calentando a un ritmo siete veces superior al promedio mundial. La duración del hielo marino en invierno se ha reducido en dos meses en sólo dos décadas, lo que ha obligado a los osos polares a nadar distancias cada vez más largas (hasta 300 kilómetros) entre zonas de caza. Sin embargo, en lugar de disminuir, el tamaño y el peso promedio de los osos de Svalbard han aumentado desde 2000. Este hallazgo desafía la simple narrativa de los osos polares condenados por el derretimiento del hielo.
¿Por qué están engordando?
Los científicos creen que varios factores contribuyen a esta anomalía. En primer lugar, la reducción del hielo puede estar concentrando a las focas anilladas, la principal presa de los osos, lo que las hace más fáciles de cazar. En segundo lugar, los osos están diversificando su dieta. Están apuntando cada vez más a las focas barbudas a lo largo de la costa, explotando las crecientes poblaciones de focas comunes e incluso asaltando colonias de aves en busca de huevos y depredando renos y morsas.
“Es una especie desesperada. Están haciendo locuras”, afirma Jouke Prop, investigador de la Universidad de Groningen. “No funciona en todas partes, pero puede que funcione durante algún tiempo” en Svalbard.
¿Un indulto temporal?
Si bien la población de Svalbard (estimada entre 1.900 y 3.600 osos) parece estable o en crecimiento, es probable que este éxito sea temporal. La salud a largo plazo del ecosistema depende del hielo marino, que sustenta toda la cadena alimentaria, empezando por las algas. A medida que el hielo marino siga desapareciendo, la adaptabilidad actual tendrá límites.
El estudio implicó medir 770 osos durante dos décadas, rastreando las tendencias de la condición corporal. Los investigadores encontraron una disminución hasta el año 2000, seguida de un sorprendente aumento hasta 2019. Esto muestra que los osos polares pueden, al menos por ahora, adaptarse a las condiciones cambiantes. Sin embargo, esto no significa que la especie esté a salvo.
El panorama más amplio
Esta situación en Svalbard es única. Otras poblaciones de osos polares en Alaska, Canadá y Groenlandia están disminuyendo. Los datos son insuficientes para muchas otras poblaciones, lo que significa que el impacto total del cambio climático sigue siendo incierto. Lo que está sucediendo en Svalbard no es una tendencia global, pero demuestra que las respuestas de la vida silvestre al cambio climático a menudo tienen muchos más matices de lo previsto.
La viabilidad a largo plazo de los osos polares en Svalbard –y en otros lugares– depende de que se desacelere el ritmo del calentamiento del Ártico. Si bien los osos pueden estar prosperando hoy, la continua pérdida de hielo marino eventualmente abrumará su capacidad de adaptación.























