Los investigadores están explorando un enfoque novedoso para combatir la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad neurodegenerativa devastadora, utilizando terapia de células T con CAR. Este tratamiento experimental no pretende curar la ELA, sino ralentizar significativamente su implacable progresión, ofreciendo un salvavidas a los pacientes que enfrentan un pronóstico sombrío de sólo dos a cinco años después del diagnóstico.
El problema de la ELA: inflamación y células inmunes rebeldes
La ELA, también conocida como enfermedad de Lou Gehrig, se produce por la muerte de las neuronas motoras, las células responsables de controlar el movimiento muscular voluntario. Si bien las mutaciones genéticas representan sólo un pequeño porcentaje de los casos (5-10%), la gran mayoría de los diagnósticos de ELA son esporádicos, con causas desconocidas y sin tratamientos eficaces. Sin embargo, la evidencia acumulada apunta a que la inflamación en el cerebro es una de las principales causas de la pérdida de neuronas motoras.
Específicamente, las células inmunitarias llamadas microglia parecen volverse hiperactivas en los pacientes con ELA, atacando y podando por error demasiadas sinapsis (las conexiones entre neuronas), lo que en última instancia contribuye a la muerte neuronal. Estas “microglías amplificadoras de daños” muestran un marcador proteico único, uPAR, en su superficie, lo que proporciona un objetivo potencial para la intervención.
Cómo funciona la terapia de células T con CAR
La clave de este enfoque radica en las células T CAR, células inmunitarias genéticamente modificadas que ya han demostrado su eficacia en el tratamiento de ciertos cánceres. Los investigadores modifican estas células para reconocer y matar específicamente las células que muestran uPAR, eliminando eficazmente la microglía rebelde sin dañar las neuronas sanas.
En pruebas de laboratorio, las células T CAR dirigidas a uPAR eliminaron con éxito la microglía dañina, lo que sugiere que la terapia podría detener una mayor pérdida neuronal. Si bien no puede restaurar las neuronas motoras perdidas, representa un paso importante hacia la estabilización de la afección.
Pruebas y posibles aplicaciones más amplias
Se están realizando ensayos con animales utilizando ratones diseñados para desarrollar ELA. Los resultados prometedores podrían acelerar los ensayos en humanos, dada la gravedad de la enfermedad y la falta de tratamientos existentes. La urgencia de la situación puede conducir a aprobaciones regulatorias más rápidas si los hallazgos iniciales son ciertos.
Además, los expertos creen que la microglia que amplifica el daño puede desempeñar un papel en otras afecciones neurodegenerativas, como ciertas formas de demencia. Esto sugiere que el mismo enfoque de células T con CAR podría tener aplicaciones más amplias más allá de la ELA, ofreciendo una nueva estrategia potencial para frenar estas enfermedades debilitantes.
“La evidencia de disfunción inmune en la ELA está aumentando… Este parece un enfoque muy prometedor e interesante”. – Ammar Al-Chalabi, King’s College de Londres.
Esta investigación representa un cambio fundamental en la forma en que pensamos sobre el tratamiento de la ELA y potencialmente de otras afecciones neurodegenerativas. Al atacar los procesos inflamatorios subyacentes, en lugar de simplemente controlar los síntomas, la terapia con células T con CAR ofrece un camino realista para extender la calidad de vida de los pacientes que enfrentan resultados que de otro modo serían devastadores.























