Utilizando el Telescopio Espacial Hubble, los astrónomos han capturado imágenes sin precedentes de un enorme disco protoplanetario: una estructura arremolinada de gas y polvo alrededor de una estrella joven donde nacen los planetas. Este disco, denominado “Chivito de Drácula” por el equipo de investigación, destaca por su inmenso tamaño y su estructura sorprendentemente desigual, desafiando suposiciones anteriores sobre cómo se desarrollan los sistemas planetarios.
Escala y significado
El disco se extiende por aproximadamente 400 mil millones de millas, excediendo el ancho de nuestro sistema solar en un factor de 40. Ubicado aproximadamente a 1.000 años luz de distancia, orbita una estrella masiva o un sistema estelar binario. Este descubrimiento es importante porque los discos protoplanetarios sirven como guarderías para planetas, lunas, asteroides y cometas. Al estudiar estas estructuras, los científicos obtienen conocimientos críticos sobre los complejos procesos que conducen a la formación de nuevos mundos.
Dinámica caótica y características inusuales
Las imágenes revelan un entorno muy activo y asimétrico. A diferencia de los discos lisos y planos que a menudo se representan en las simulaciones, “El Chivito de Drácula” exhibe volutas humeantes que se elevan sobre el plano, largos filamentos en forma de hilos que se extienden hacia afuera en un lado y una distribución desigual del brillo. Esta estructura caótica sugiere que la formación de planetas puede ser un proceso más turbulento de lo que se creía anteriormente.
“Las guarderías de planetas pueden ser mucho más activas y caóticas de lo que esperábamos”, afirmó Kristina Monsch, autora principal del estudio publicado en The Astrophysical Journal.
La asimetría del disco y la distribución desigual del polvo indican que el material no se está asentando en una capa uniforme. En cambio, diferentes tipos de partículas de polvo parecen estar dispuestas a distintas alturas, lo que influye en los tipos de planetas que eventualmente podrían formarse.
Implicaciones para la formación de planetas
La masa del disco, estimada entre 10 y 30 veces la de Júpiter, es suficiente para crear múltiples gigantes gaseosos. Sin embargo, las imágenes no confirman la formación activa de planetas. Lo que sí muestran es que el entorno de formación de planetas puede permanecer desequilibrado y activo durante períodos más largos de lo que se suponía anteriormente.
Los investigadores creen que este disco está relativamente maduro y ya no acumula activamente grandes cantidades de material, pero aún muestra importantes irregularidades estructurales. Esto sugiere que procesos caóticos continúan dando forma al disco incluso a medida que evoluciona. Serán cruciales más observaciones con telescopios de próxima generación para determinar si el disco eventualmente se estabilizará o permanecerá en su estado actual.
En conclusión, el descubrimiento del “Chivito de Drácula” ofrece una rara visión de la confusa y dinámica realidad de la formación de planetas, lo que refuerza que los sistemas planetarios se desarrollan a través de procesos mucho más complejos e impredecibles de lo que se imaginaba anteriormente.
