Los astronautas chinos a bordo de la Estación Espacial Tiangong celebraron el Año Nuevo Lunar 2026 (el Año del Caballo) con una muestra única de orgullo nacional y logros tecnológicos: un vídeo musical sobre gravedad cero. La tripulación de la misión Shenzhou 21 conmemoró la festividad, observada por miles de millones en todo el mundo, con una combinación de festividades tradicionales y exploración espacial moderna.

Celebrando la tradición en órbita

La tripulación del Shenzhou 21 celebró la ocasión con una fiesta especial, caligrafía y un mensaje del Año Nuevo Lunar transmitido a la Tierra. El ingeniero de vuelo Wu Fei, en su primera misión espacial, expresó esperanzas de prosperidad y viajes sin problemas durante el próximo año. La festividad en sí, arraigada en milenios de tradición asiática, cae en la segunda luna nueva después del solsticio de invierno, lo que hace que su fecha sea variable: este año, el 17 de febrero.

Una nueva era de celebración espacial

El gesto más llamativo del equipo fue la producción de un vídeo musical. La canción, cantada por el comandante Zhang Lu, incluye el estribillo “dejen que la bandera roja de cinco estrellas ondee alto en el espacio” y presenta imágenes de recientes lanzamientos de cohetes chinos, procedimientos de atraque del Tiangong, paseos espaciales y experimentos en órbita. Esta exhibición subraya los rápidos avances de China en tecnología espacial y su ambición de afirmar su dominio en el campo.

El año del caballo y el programa espacial de China

El Año del Caballo, el séptimo animal del zodíaco chino, está asociado con la confianza, la responsabilidad y la independencia. Este simbolismo se alinea con el papel cada vez más asertivo de China en la exploración espacial. El vídeo también sirve como recordatorio de los desafíos superados por la tripulación de Shenzhou 21, que quedó temporalmente varada cuando los escombros impactaron una nave espacial atracada, destacando los riesgos inherentes a las misiones espaciales de larga duración.

La celebración del Año Nuevo Lunar en órbita es más que un gesto cultural; es una demostración de las crecientes capacidades de China y su compromiso con la exploración espacial continua. El evento sirve como un momento cultural y una declaración de destreza tecnológica.