Un nuevo protocolo de entrenamiento permite a los gatos beneficiarse de forma segura de la rehabilitación en cintas de correr y piscinas bajo el agua, anteriormente limitadas por la aversión felina al agua. Investigadores de la Clínica y Laboratorio Veterinario San Marco en Italia han adaptado con éxito métodos de terapia acuática (comúnmente utilizados para perros, caballos y humanos) para superar la reticencia innata de los gatos a entrar en el agua.
El problema: por qué los gatos temen al agua
Históricamente, los gatos evolucionaron en ambientes más secos, lo que contribuyó a una aversión instintiva al agua. Este miedo, combinado con el estrés de un entorno desconocido, tradicionalmente ha impedido que muchos pacientes felinos accedan a los beneficios de la rehabilitación acuática de bajo impacto. Los programas existentes basados en el agua a menudo se basan en enfoques centrados en los perros, que son ineficaces para los gatos debido a sus distintos rasgos de comportamiento.
La solución: un protocolo de familiarización gradual
El equipo desarrolló un protocolo centrado en los gatos centrado en la exposición gradual y el refuerzo positivo. El entrenamiento comienza permitiendo que el animal explore la sala de terapia y el equipo seco. Luego, se le colocan al gato toallas húmedas en las patas y luego se coloca en agua tibia y poco profunda (5 cm de profundidad). A medida que aumenta la comodidad, la profundidad del agua aumenta gradualmente mientras la cinta de correr funciona cerca.
Clave del éxito : Cada paso se recompensa con premios individualizados (comida, caricias o juguetes) que garantizan una asociación positiva con el medio ambiente. Los investigadores también observaron las señales de estrés (maullar, lamerse la nariz, esconderse) y pausaron las sesiones si un gato mostraba una angustia excesiva.
Resultados: Recuperación completa en 12 casos de prueba
Doce pacientes felinos con afecciones neurológicas u ortopédicas participaron en el entrenamiento. Los 12 completaron sus programas, que duraron desde semanas hasta un año, con mejoras físicas significativas. Algunos lograron una recuperación total, mientras que otros recuperaron la movilidad, incluida la capacidad de volver a escalar.
El equipo ha ampliado el protocolo para incluir piscinas, ajustando la iluminación y la música (clásica o incluso Madonna, según la preferencia del gato) para maximizar la comodidad.
Implicaciones: rehabilitación accesible para todos los gatos
Esta investigación demuestra que no se debe excluir a los gatos de la terapia acuática por un presunto miedo al agua. El protocolo es lo suficientemente simple para que lo implemente cualquier clínica y ofrece una valiosa opción de rehabilitación para pacientes felinos con lesiones, afecciones neurológicas o necesidades geriátricas.
La terapia acuática, que antes estaba limitada a otras especies, ahora es accesible para los gatos gracias a este enfoque de entrenamiento específico. Esto abre nuevas posibilidades de curación y mejora de la calidad de vida de los pacientes felinos.
