Las impactantes imágenes del fotógrafo David Severn ofrecen una mirada sin precedentes al mundo de la física cuántica, un campo que permanece en gran medida oculto a la vista del público. Su trabajo, recientemente preseleccionado para el premio Retrato de Gran Bretaña, captura no sólo la tecnología de vanguardia, sino también el elemento humano detrás de los avances que se producen en los laboratorios del Reino Unido. Éstas no son imágenes estériles de máquinas; son retratos de científicos inmersos en una realidad que muchas veces desafía el sentido común.
El rostro humano de la investigación cuántica
El proyecto de Severn comenzó sin conocimientos previos de mecánica cuántica. Simplemente se le asignó la tarea de documentar a las personas y los laboratorios que están a la vanguardia de este campo emergente. Sin embargo, mientras trabajaba, descubrió paralelos inesperados entre los conceptos abstractos de la física cuántica y la naturaleza intuitiva, a menudo ilógica, de la percepción artística.
Una fotografía muestra a dos físicos monitoreando un láser ultraestable en el Laboratorio Nacional de Física de Londres. Su comportamiento relajado contradice la complejidad del trabajo que están haciendo, casi evocando imágenes de trabajadores industriales del pasado: operadores de submarinos o trabajadores de fábricas de algodón de una época pasada. Este eco visual sugiere que, si bien la tecnología ha avanzado, la interacción humana fundamental con máquinas poderosas, a menudo misteriosas, sigue siendo constante.
Más allá de las máquinas: aplicaciones en medicina y más allá
Las imágenes no se limitan a configuraciones teóricas. Severn también documentó aplicaciones prácticas de la investigación cuántica. Un ejemplo sorprendente es un casco impreso en 3D que alberga sensores cuánticos diseñados para obtener imágenes del cerebro humano utilizando campos magnéticos. Otra captura a Hartmut Grote en la Universidad de Cardiff, comprobando meticulosamente una bomba de vacío que garantiza las condiciones perfectas necesarias para los experimentos con láser.
Estos no son conceptos abstractos confinados a los libros de texto; son herramientas que se están desarrollando para su uso en el mundo real. La disposición laberíntica de bombas y espejos necesarios para mantener la limpieza de los equipos ópticos pone de relieve la minuciosa precisión que se requiere en la investigación cuántica.
Abrazando el misterio
Severn se inclina intencionalmente hacia la naturaleza enigmática de la física cuántica. Hace referencia a la idea de Diane Arbus de que “una fotografía es un secreto sobre un secreto”, aplicándola al campo mismo. Cuanto más intentamos comprender los fenómenos cuánticos, más esquivos se vuelven.
Justo cuando creemos haber comprendido cómo se comporta la luz, el mundo cuántico introduce realidades contrarias a la intuición. Este misterio inherente es lo que hace que este campo sea a la vez desafiante y convincente.
La exposición Quantum Untangled, que estará abierta hasta el 28 de febrero en la Science Gallery del King’s College de Londres, ofrece una rara oportunidad de experimentar este mundo oculto de primera mano. El espectáculo, adaptado de Cosmic Titans: Art, Science and the Quantum Universe, subraya la creciente intersección del arte y la ciencia en la exploración de los secretos más profundos del universo.
La física cuántica sigue siendo un campo envuelto en complejidad, pero estas imágenes nos recuerdan que, en esencia, está impulsada por la curiosidad y el ingenio humanos.
