El cometa interestelar 3I/ATLAS realizará su paso más cercano a la Tierra el 19 de diciembre, ofreciendo una oportunidad única para que los científicos (y observadores dedicados) estudien un objeto que se origina fuera de nuestro sistema solar. Si bien no es visible a simple vista, la aproximación del cometa proporciona datos valiosos sobre los objetos interestelares y las condiciones del espacio entre las estrellas.
Oportunidad de visualización de transmisiones en vivo
Una transmisión en vivo gratuita organizada por el Proyecto del Telescopio Virtual comenzará el jueves 18 de diciembre a las 11 p.m. EST (0400 GMT del 19 de diciembre). La transmisión continuará hasta la máxima aproximación del cometa a la 1 a.m. EST (0600 GMT). Si las condiciones climáticas lo permiten, la transmisión en vivo permitirá una vista en tiempo real del cometa a medida que realiza su paso más cercano.
Para aquellos equipados con telescopios más grandes (de 8 pulgadas o más), bajo cielos oscuros, el cometa puede aparecer como una mancha de luz tenue y borrosa. Sin embargo, los observadores casuales no deberían esperar un avistamiento espectacular a simple vista.
Descubrimiento y significado
El cometa fue descubierto en julio por el astrónomo Larry Denneau utilizando el telescopio del Sistema de Última Alerta de Impacto Terrestre de Asteroides (ATLAS) en Hawaii. Inicialmente confundido con un típico objeto cercano a la Tierra, observaciones posteriores confirmaron su origen interestelar.
3I/ATLAS es sólo el tercer visitante interestelar confirmado que pasa por nuestro sistema solar, después de ‘Oumuamua y el cometa 2I/Borisov. El estudio de estos objetos es fundamental porque contienen información sobre los entornos en los que se formaron, proporcionando pistas sobre otros sistemas estelares. Como señala Darryl Z. Seligman de la Universidad Estatal de Michigan, esta es potencialmente la primera vez que el cometa se acerca a una estrella, lo que hace que la observación sea excepcionalmente valiosa.
Qué significa esto
La importancia de 3I/ATLAS reside en su capacidad para servir como mensajero cósmico. Objetos interestelares como este ofrecen una visión de la composición y evolución de sistemas planetarios más allá del nuestro. Al estudiar la trayectoria y composición del cometa, los astrónomos pueden refinar modelos del espacio interestelar y obtener información sobre los orígenes de nuestro propio sistema solar.
El cometa alcanzará su punto más cercano a aproximadamente 270 millones de kilómetros (168 millones de millas) antes de continuar su viaje fuera de nuestro sistema solar. Este sobrevuelo marca una oportunidad científica única que no se repetirá durante décadas, si no siglos.
El cometa 3I/ATLAS representa una rara oportunidad de estudiar material interestelar de primera mano, ayudando a los científicos a comprender el contexto galáctico más amplio de nuestro propio sistema solar.
Este encuentro cercano resalta la naturaleza dinámica del espacio y el flujo constante de materiales entre estrellas, dando forma a la evolución de los sistemas planetarios a lo largo de la Vía Láctea.
