Datos recientes revelan una caída significativa en las muertes por sobredosis de drogas en todo Estados Unidos, con cifras que cayeron drásticamente entre 2023 y 2024. El principal impulsor detrás de esta tendencia no es un mayor acceso al tratamiento o cambios de políticas, sino más bien una disminución en la potencia del fentanilo fabricado ilegalmente. Si bien esta disminución ofrece un posible respiro a la epidemia de opioides, los expertos advierten que puede no representar una solución duradera.
Los números cuentan la historia
Desde 1999, más de 1 millón de estadounidenses han muerto por sobredosis de drogas. Años de aumento de muertes solo vieron fluctuaciones menores hasta 2023, cuando las muertes disminuyeron aproximadamente un 3%. Para 2024, la disminución se aceleró y las muertes por sobredosis cayeron un 26% adicional. Esto se traduce en una caída del 34% solo en las muertes relacionadas con el fentanilo, pasando de casi 73.000 en 2023 a menos de 48.000 en 2024.
Por el contrario, las muertes relacionadas con estimulantes como la cocaína y la metanfetamina (sin la presencia de fentanilo) aumentaron en más del 4%, lo que sugiere que el cambio principal está directamente relacionado con la disminución de la potencia del fentanilo.
¿Por qué el fentanilo es menos potente?
Investigadores de la Universidad de California, San Diego y la Universidad Northwestern analizaron datos de mortalidad del Sistema Nacional de Estadísticas Vitales y la base de datos WONDER de los CDC. Sus hallazgos indican que la pureza del polvo de fentanilo incautado alcanzó un máximo de alrededor del 25 % a mediados de 2023, antes de caer a aproximadamente el 11 % a finales de 2024. Esto significa que el suministro de drogas ilegales ahora se diluye con agentes de carga como harina, bicarbonato de sodio u otras sustancias.
La causa de esta disminución es objeto de debate, pero muchos señalan una mayor presión sobre los fabricantes chinos de precursores de fentanilo tras las conversaciones entre Estados Unidos y China a finales de 2023. Sin embargo, algunos expertos cuestionan si el momento coincide perfectamente con la caída de las muertes por sobredosis.
Las cuatro olas de la crisis de los opioides
Este cambio puede marcar un punto de inflexión en la epidemia de opioides, que los expertos han descrito como que se desarrolla en cuatro oleadas: opioides recetados, heroína, fentanilo ilícito y, finalmente, fentanilo combinado con estimulantes. Las tres primeras olas ya han comenzado a amainar. La caída actual sugiere que la cuarta ola también está retrocediendo.
“Todas las distintas oleadas que hemos visto están ahora en declive”, señala Joseph Friedman, investigador de la Universidad de California en San Diego.
Advertencias y amenazas emergentes
A pesar de la tendencia positiva, los expertos hacen hincapié en la cautela. La disminución de la potencia del fentanilo puede no ser sostenible y los datos preliminares sugieren que la tasa de reducción se está estabilizando. Mientras tanto, las muertes por otras drogas, incluidas la cocaína, la metanfetamina y la xilazina (un sedante veterinario cada vez más mezclado con fentanilo), están comenzando a aumentar.
El aumento de sedantes veterinarios como la medetomidina, detectado por primera vez en el suministro de medicamentos de EE. UU. en 2022, es particularmente preocupante. Este medicamento provoca graves síntomas de abstinencia, lo que provoca un aumento de las hospitalizaciones en unidades de cuidados intensivos.
Incluso con la disminución, casi 80.000 estadounidenses murieron por sobredosis en 2024. La reducción de las muertes no equivale a una crisis resuelta. La situación sigue siendo terrible y es fundamental mantener una vigilancia sostenida.
