Una especie de hormiga recientemente estudiada en Japón, Temnothorax kinomurai, opera de una manera única: está compuesta enteramente de reinas que se reproducen mediante clonación e invaden las colonias de otras especies de hormigas para sobrevivir. El descubrimiento marca el primer caso documentado de una especie de insecto sin obreras ni machos, solo reinas.
El ciclo de vida de los parásitos
A diferencia de las colonias típicas de hormigas con una reina, obreras y machos, T. Las reinas kinomurai se infiltran en los nidos de una especie relacionada, Temnothorax makora. Se apoderan de estas colonias por la fuerza picando a la reina anfitriona y a las agresivas hormigas obreras. Una vez exitosa, la reina invasora manipula a las obreras supervivientes para que críen a su descendencia clonada. La reina parásita no puede sobrevivir sin la fuerza laboral de la colonia anfitriona para la búsqueda de alimento y el cuidado de las crías.
Asexualidad confirmada en estudios de laboratorio
Los investigadores criaron 43 descendientes de seis T. Colonias de kinomurai en un entorno de laboratorio controlado. El examen confirmó que las 43 crías eran reinas, sin machos ni obreras presentes. Esto respalda la hipótesis de que la especie se reproduce exclusivamente mediante partenogénesis, una forma de reproducción asexual.
Cuando se les dio la oportunidad, siete de estas reinas vírgenes realizaron con éxito intentos de golpe de estado en el nuevo T. colonias de makora. Las 57 crías resultantes también fueron reinas, lo que confirma la estrategia reproductiva de la especie.
Implicaciones evolutivas
Los expertos señalan que esta combinación de parasitismo social y reproducción asexual es inusual, pero tiene sentido evolutivo. La reproducción asexual permite a las reinas maximizar su propia contribución genética a la siguiente generación, evitando la necesidad de apareamiento y producción de machos. La compensación es una pérdida de diversidad genética en las obreras, lo que podría afectar la resiliencia de la colonia contra enfermedades o mano de obra especializada.
Dada la existencia de más de 15.000 especies de hormigas, este caso es notable. Si bien la reproducción sexual normalmente equilibra beneficios como la defensa contra patógenos y la división del trabajo, T. kinomurai demuestra que cuando la producción de trabajadores es innecesaria, la clonación asexual puede convertirse en la estrategia reproductiva dominante.
Los hallazgos resaltan cómo las especies pueden adaptarse de maneras extremas para optimizar la supervivencia. Esta hormiga parásita sirve como un claro ejemplo de cómo la evolución favorece estrategias que aseguran la reproducción, incluso a costa de la estructura social convencional.
