Una nueva investigación revela que los neandertales en Europa experimentaron una grave caída demográfica hace unos 75.000 años, seguida de un cuello de botella genético que probablemente contribuyó a su eventual extinción. El estudio, dirigido por un equipo internacional, sugiere que los neandertales tardíos de toda Europa descendían principalmente de un grupo notablemente pequeño, lo que los hacía vulnerables a las presiones ambientales y las enfermedades.
El cuello de botella de la Edad del Hielo
Hace unos 75.000 años, las duras condiciones de la Edad de Hielo obligaron a las poblaciones de neandertal a refugiarse en un único “refugio”, un refugio seguro en lo que hoy es el suroeste de Francia. Este retroceso redujo drásticamente la diversidad genética dentro de la especie. Si bien la población se recuperó algo, el limitado acervo genético persistió durante decenas de miles de años.
Por qué esto es importante: La baja diversidad genética es un riesgo importante para cualquier especie. Significa menos variaciones para adaptarse a las condiciones cambiantes, lo que hace que las poblaciones sean más susceptibles a los brotes de enfermedades, la endogamia y, en última instancia, la extinción.
Evidencia genética del ADN antiguo
Los investigadores analizaron el ADN mitocondrial (ADNmt), que sobrevive mejor en restos antiguos que los genomas completos, de 59 individuos neandertales que vivieron hace entre 60.000 y 40.000 años. El análisis reveló que casi todos los neandertales tardíos compartían el mismo linaje genético materno, lo que confirma el efecto cuello de botella.
El estudio no proporciona una imagen completa de la ascendencia neandertal, pero añade detalles cruciales a una línea de tiempo previamente fragmentada.
Declive y extinción final
Hace alrededor de 45.000 a 42.000 años, la diversidad genética de los neandertales volvió a caer drásticamente, lo que indica otra rápida disminución de la población. Este colapso final precedió a su extinción hace unos 40.000 años. La especie se expandió y contrajo repetidamente, haciéndola vulnerable a los cambios ambientales.
Las implicaciones son claras: Los neandertales no eran una población estática. Su historia fue una de ciclos repetidos de expansión, contracción y agotamiento genético. Esta inestabilidad finalmente los hizo incapaces de competir con el Homo sapiens y adaptarse a entornos cambiantes.
Combinando datos para obtener una imagen más clara
El equipo de investigación combinó el análisis del ADNmt con evidencia arqueológica para reconstruir los movimientos de los neandertales y la historia demográfica. Este enfoque holístico proporciona un cronograma más preciso que estudios anteriores.
“Esto nos permitió combinar las dos líneas de evidencia y reconstruir la historia demográfica de los neandertales en términos de espacio y tiempo”, afirma Jesper Borre Pedersen, arqueólogo paleolítico de la Universidad de Tubinga.
En conclusión, este estudio subraya que la extinción de los neandertales no fue un evento repentino, sino la culminación de repetidos colapsos poblacionales y cuellos de botella genéticos. Comprender su historia ofrece información valiosa sobre la dinámica de supervivencia, adaptación y extinción de cualquier especie, incluida la nuestra.
