El auge de la genética de consumo: promesas, obstáculos y necesidad de regulación

La última década ha visto una rápida expansión de las tecnologías genéticas más allá del laboratorio y hacia el mercado de consumo. Desde pruebas de ascendencia y salud en el hogar hasta la selección de embriones poligénicos, estas herramientas prometen mejorar los resultados de salud e incluso influir en rasgos futuros. Sin embargo, los expertos advierten que muchos de estos productos se basan en bases científicas inestables y plantean riesgos si se utilizan de forma irresponsable. La bioética Daphne Martschenko y el sociólogo Sam Trejo analizan los mitos y las realidades de las tecnologías genómicas en su nuevo libro, “What We Inherit”, argumentando que se necesita con urgencia una regulación sólida.

La ciencia detrás del revuelo

El campo de la genómica ha avanzado rápidamente en los últimos años, impulsado por bases de datos genómicas cada vez más grandes. Esto permite predecir rasgos como la altura, el nivel educativo y el riesgo de enfermedad con una precisión cada vez mayor. Sin embargo, los mecanismos subyacentes siguen siendo poco conocidos. Como explica Trejo, “aunque estamos empezando a identificar muchas regiones del genoma que se correlacionan con una amplia gama de rasgos, todavía no sabemos realmente por qué”.

El problema no es la falta de datos, sino la complejidad de la genética misma. La mayoría de los rasgos humanos son poligénicos, lo que significa que están influenciados por miles de variantes genéticas, cada una con un pequeño efecto individual. Las pruebas genéticas directas al consumidor a menudo simplifican demasiado esta realidad, centrándose en un puñado de variantes e ignorando la gran mayoría. Algunas pruebas, señala Martschenko, tienen “una precisión cercana a cero” para ciertos rasgos, pero aun así se comercializan de manera agresiva.

Desmentir los mitos genéticos

Un problema persistente es el “mito del destino”: la idea de que el ADN determina rígidamente los resultados de la vida. Esta idea errónea tiene una larga historia de uso indebido, desde la justificación de las desigualdades sociales hasta la promoción de la eugenesia. Los autores enfatizan que la genética no es el destino y que los factores sociales juegan un papel fundamental en la configuración de los rasgos humanos. Los peligros de este mito son particularmente graves en aplicaciones como la selección poligénica de embriones, donde los padres pueden elegir embriones basándose en predicciones defectuosas o incompletas.

Selección de embriones poligénicos: primeros días y preocupaciones éticas

La selección de embriones poligénicos implica genotipar embriones de FIV para predecir sus rasgos futuros y seleccionar aquellos con las “mejores” puntuaciones. Aunque en teoría es prometedora, la tecnología está limitada por varios factores. En primer lugar, la precisión de las puntuaciones poligénicas varía drásticamente según el rasgo, siendo la altura una de las más fiables debido a su alta heredabilidad. La mayoría de los demás rasgos están mucho menos determinados genéticamente.

En segundo lugar, la precisión de estas puntuaciones disminuye drásticamente para las personas con ascendencia no europea, ya que la mayoría de los conjuntos de datos están sesgados hacia las poblaciones europeas. En tercer lugar, el impacto de seleccionar sólo unos pocos embriones es limitado; Incluso el “mejor” embrión puede no presentar diferencias significativas.

La necesidad de regulación

Martschenko y Trejo abogan por una mayor regulación de las tecnologías genómicas para minimizar los daños y maximizar los beneficios. Esto incluye requisitos de transparencia para las pruebas directas al consumidor, limitaciones en el uso de puntuaciones poligénicas en decisiones de alto riesgo (como las admisiones escolares o los préstamos financieros) y la supervisión de las prácticas de selección de embriones.

Los autores también enfatizan la importancia del diálogo continuo entre investigadores, formuladores de políticas y el público. El campo está evolucionando rápidamente y los marcos éticos deben adaptarse en consecuencia.

El resultado final

La genética del consumidor encierra tanto promesas como peligros. Si bien estas tecnologías pueden mejorar los resultados de salud en algunos casos, a menudo son sobrevaloradas, científicamente defectuosas y vulnerables al mal uso. Sin una regulación cuidadosa, corren el riesgo de exacerbar las desigualdades sociales y reforzar peligrosos mitos sobre la genética. Un enfoque mesurado e informado es esencial para navegar en este panorama en rápida evolución.