El mundo sobre la superficie se ralentiza bajo un espeso manto de nieve, pero la vida no se detiene; se mueve debajo. Este ecosistema oculto, conocido como subnivium, prospera en el estrecho espacio entre la capa de nieve y el suelo helado, y ahora está amenazado.
Un ecosistema único en riesgo
El subnivium no es sólo un espacio frío y vacío. Las raíces, los pequeños mamíferos, los microbios, los insectos y las aves dependen de esta zona aislada durante el invierno. Esta actividad bajo la nieve determina qué especies florecen una vez que llega la primavera. Sin embargo, los inviernos se están calentando debido al cambio climático, cambiando las precipitaciones de nieve a lluvia, y el subnivium se está reduciendo a un ritmo del 2,2% por década desde 1979. La pérdida de este ecosistema podría tener consecuencias de amplio alcance para la salud y la biodiversidad de los bosques.
Cómo funciona el subnivium
La nieve se comprime en una densa capa, formando un iglú natural que aísla el suelo. Las temperaturas sobre la nieve pueden caer hasta -20°C, pero a sólo 15 cm de profundidad, el suelo se mantiene constantemente alrededor de 1°C, justo por encima del punto de congelación. Este ligero calor es crucial porque mantiene el suelo lo suficientemente líquido para que continúe la vida. Los científicos alguna vez pensaron que el invierno era una estación inactiva, pero el subnivium demuestra lo contrario.
El motor de la vida invernal
Los microbios y hongos permanecen activos debajo de la nieve, descomponiendo la materia orgánica y reciclando los nutrientes. La nieve más profunda genera poblaciones microbianas más grandes y diversas, lo que a su vez acelera la respiración del suelo. Cuando llega la primavera, estos microbios liberan los nutrientes almacenados justo cuando las plantas más los necesitan. Este ciclo está regulado por artrópodos como los colémbolos y los escarabajos, que se alimentan de los microbios y contribuyen aún más a la distribución de nutrientes.
Los animales más grandes también dependen del subnivium. Los lemmings cazan bajo la nieve, atrayendo a depredadores como las martas, mientras que aves como los urogallos y las perdices perdices se posan en la nieve. Este mundo oculto conecta todos los niveles de la cadena alimentaria.
El futuro de un ecosistema que se derrite
El subnivium está desapareciendo a medida que aumentan las temperaturas globales. Las proyecciones muestran que la presencia de este ecosistema disminuirá de 126 días por año en 2014 a solo 110 a finales de siglo, con 10 días más de invierno en los que el suelo estará congelado. Esto es catastrófico para las especies adaptadas al subnivium. Las raíces de las plantas pueden congelarse y estallar, los microbios mueren prematuramente y los artrópodos se enfrentan a la extinción.
Incluso los animales más grandes son vulnerables. Las poblaciones de pika en el estado de Washington se desplomaron después de un invierno con poca nieve en 2014-2015, y las poblaciones de marmotas disminuyeron en un 74 % en el Parque Nacional North Cascades debido al estrés de un invierno sin nieve. Estos descensos demuestran lo rápido que pueden desmoronarse los ecosistemas.
La búsqueda de la resiliencia
Mitigar el cambio climático es la solución fundamental, pero los investigadores también están identificando refugios climáticos: zonas de gran elevación y laderas sombreadas donde la nieve persiste por más tiempo. Las estrategias de gestión forestal, como el adelgazamiento de las marquesinas para aumentar la acumulación de nieve, también podrían ayudar. El subnivium es un recordatorio de que la vida persiste incluso en las condiciones más duras y su supervivencia depende de la desaceleración del ritmo del calentamiento global.
