El enorme cohete del Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS) de la NASA, destinado a transportar a la tripulación Artemis II en un viaje lunar, ha comenzado su recorrido de 4,2 millas desde el Edificio de Ensamblaje de Vehículos (VAB) hasta la Plataforma de Lanzamiento 39-B en el Centro Espacial Kennedy en Florida. La lenta procesión, impulsada por un transportador de orugas diseñado originalmente para el programa Apolo, representa un paso crucial hacia el regreso de la humanidad a la Luna.
La tripulación y la misión
El astronauta Reid Wiseman, comandante de la misión Artemis II, compartió su anticipación por el viaje, visualizando las vistas de la cara oculta de la Luna, una región permanentemente protegida de la vista de la Tierra. Esta misión no se trata sólo de ver puntos de referencia; Es un hito en sí mismo, que marca el primer vuelo tripulado con el cohete SLS y la cápsula Orion. La tripulación de cuatro personas viajará más lejos en el espacio que cualquier ser humano desde el programa Apolo, probando sistemas críticos para futuras misiones a la superficie lunar.
Un rastreador heredado mueve a una nueva generación
El SLS, la cápsula Orion y la torre de lanzamiento, que en conjunto pesan 14 millones de libras, están siendo transportados por uno de los dos transportadores de orugas históricos de la NASA. Estos gigantes se construyeron por primera vez en la década de 1960 para transportar cohetes Saturno V para el Apolo y luego se adaptaron para el programa del transbordador espacial. Su velocidad máxima es glacial una milla por hora, lo que hace que el viaje desde el VAB hasta la plataforma de lanzamiento dure aproximadamente 12 horas.
Por qué esto es importante
La misión Artemis II es el siguiente gran paso en el objetivo a largo plazo de la NASA de establecer una presencia humana sostenible en la Luna. Este viaje validará el cohete SLS, la nave espacial Orion y los sistemas de soporte vital necesarios para misiones más largas. El movimiento lento y deliberado de este cohete es simbólico: representa no sólo el progreso técnico sino también un compromiso con una exploración metódica y cuidadosa.
El programa Artemis va más allá del simple regreso a la Luna; se trata de prepararse para Marte y más allá. Esta misión es una prueba vital del hardware y los procedimientos que permitirán la exploración del espacio profundo en las próximas décadas.
El viaje del cohete hasta la plataforma de lanzamiento marca un hito importante y acerca a la humanidad a su próximo gran salto.
