Un estudio innovador del ADN antiguo de momias siberianas revela una notable estabilidad genética entre el pueblo Yakut, incluso cuando Rusia se expandió a su territorio. La investigación, publicada en Nature, desafía las narrativas comunes de la conquista colonial al demostrar que los yakuts resistieron la absorción demográfica y conservaron sus prácticas culturales (incluido el chamanismo) durante siglos.

Continuidad genética a pesar de la presión externa

Durante casi dos décadas, los arqueólogos han excavado más de 122 individuos Yakut momificados naturalmente en sitios de toda la República de Sakha (Yakutia), una de las regiones más frías de la Tierra. El análisis de ADN confirma historias orales que sitúan la presencia yakut en la región ya en los siglos XII y XIII. Fundamentalmente, a diferencia de muchos encuentros coloniales, la composición genética de los yakuts se mantuvo prácticamente sin cambios a pesar de la expansión rusa que comenzó en 1632.

Se trata de una divergencia notable con respecto a los patrones observados en lugares como América, donde la colonización a menudo resultó en una importante disminución de la población y mezcla genética. Los investigadores atribuyen esta resiliencia a los desafíos logísticos extremos que supuso la colonización de Siberia, que limitaron el reemplazo demográfico a gran escala.

El último chamán: una anomalía genética

Entre los restos, el equipo identificó el entierro de una chamán de finales del siglo XVIII, apodada “UsSergue1”. Su tumba contenía artefactos tradicionales, incluido un vestido de lana rojo y un “cinturón de novia”, junto con esqueletos de caballos enterrados como ofrendas. El ADN de la chamán reveló un sorprendente grado de endogamia: sus padres eran parientes de segundo grado.

Si bien se desconoce la naturaleza exacta de esta relación (medios hermanos, tía/sobrino o abuelo/nieto son posibilidades), destaca el alto nivel de consanguinidad dentro de este individuo. El estudio señala que ella también pertenecía al clan más poderoso, lo que sugiere posibles prácticas de élite. Sin embargo, los investigadores enfatizan que la endogamia no era un requisito para los roles chamánicos, ya que otros entierros de chamanes no muestran tales patrones genéticos.

Preservación de la cultura y el microbioma.

Más allá de la genética, el estudio también analizó los microbiomas orales de los Yakuts. A pesar de la introducción de nuevos alimentos como la cebada y el tabaco por parte de los colonos rusos, la composición microbiana se mantuvo notablemente estable a lo largo del tiempo. Esto sugiere una fuerte resistencia cultural a los cambios dietéticos, lo que refuerza la imagen general de una comunidad que mantuvo sus tradiciones frente a la presión externa.

La herencia genética de los yakutos se ha mantenido notablemente estable desde el siglo XVI hasta la actualidad, lo que indica que no se ha producido ninguna conquista mediante el reemplazo demográfico.

Esta investigación subraya que la resistencia colonial no siempre se manifiesta en una guerra abierta. En el caso de los yakuts, adoptó la forma de preservación genética y cultural, desafiando las expectativas de asimilación en uno de los entornos más implacables del mundo.