Los astrónomos han registrado la evidencia más directa hasta el momento de que un agujero negro deforma el tejido del espacio-tiempo, un fenómeno predicho por la teoría de la relatividad general de Einstein. La observación, realizada en 2024, captura lo que sucede cuando una estrella es violentamente destrozada por un agujero negro supermasivo a 400 millones de años luz de distancia.

Arrastre de cuadros confirmado

Este efecto, conocido como arrastre de cuadros o efecto Lense-Thirring, es similar a cómo una cuchara giratoria arrastra miel consigo. Los objetos masivos en rotación, como los agujeros negros, tuercen el espacio-tiempo a su alrededor, y esta deformación es más fuerte cerca del objeto mismo. Si bien se había observado previamente alrededor de la Tierra (aunque débilmente), este nuevo caso muestra el fenómeno a escala galáctica, ofreciendo a los físicos un laboratorio natural.

Por qué es importante: Hasta ahora, estos efectos han sido difíciles de estudiar directamente. Los agujeros negros están demasiado distantes y los cambios sutiles en el espacio-tiempo son difíciles de medir sin un evento dramático. Esta observación proporciona una confirmación en el mundo real de una piedra angular de la física moderna.

Stellar Disruption Reveals the Twist

El evento tuvo lugar en la galaxia LEDA 145386, donde una estrella se acercó demasiado a un agujero negro de aproximadamente cinco millones de veces la masa de nuestro Sol. En enero de 2024, la instalación transitoria de Zwicky detectó un brillo repentino e intenso, la firma de un evento de alteración de las mareas (TDE). Esto ocurre cuando la gravedad de un agujero negro abruma a una estrella, estirándola en pedazos antes de consumirla.

Los astrónomos siguieron las consecuencias y notaron un comportamiento inusual: las emisiones de radio y rayos X del agujero negro fluctuaban sincronizadas cada 19,6 días, con variaciones extremas en el brillo. Estas fluctuaciones sincronizadas apuntaban a una inestabilidad fundamental: todo el disco de acreción (los restos arremolinados de la estrella destruida) y los chorros de material expulsados ​​del agujero negro se tambaleaban como una peonza.

Jets oscilantes y campos gravitomagnéticos

A medida que los restos de la estrella giraban hacia el agujero negro, parte del material salió disparado en potentes chorros a lo largo de las líneas del campo magnético del agujero negro. Las fluctuaciones sincronizadas de los rayos X y la luz de radio sugieren que todo este sistema (disco y chorros) está rígidamente acoplado y gira alrededor del eje de giro del agujero negro.

Conclusión clave: Esta oscilación no es aleatoria. Es un resultado directo de la rotación del agujero negro arrastrando consigo el espacio-tiempo, un proceso que genera un “campo gravitomagnético” muy parecido a como los objetos cargados en rotación crean campos magnéticos.

Esta observación confirma que los agujeros negros no sólo distorsionan el espacio sino que también lo tuercen activamente, influyendo en el movimiento de los objetos cercanos. Los hallazgos proporcionan nuevos conocimientos sobre cómo se comporta el material alrededor de los agujeros negros supermasivos y cómo su giro afecta al universo circundante.

En esencia, este evento muestra la relatividad general en acción, confirmando que los agujeros negros deforman el espacio-tiempo como se predijo, y que su giro crea efectos observables en el entorno circundante.