Un satélite SpaceX Starlink está descendiendo rápidamente de su órbita después de experimentar un mal funcionamiento no especificado el miércoles 17 de diciembre. El satélite, que opera a una altitud de 418 kilómetros (260 millas), perdió comunicación con el control terrestre y ha iniciado una salida de órbita controlada, pero acelerada.
¿Qué pasó?
Según SpaceX, la anomalía provocó la ventilación de un tanque de propulsión, provocando una disminución de 4 kilómetros (2,5 millas) en su altura orbital. También se liberó una pequeña cantidad de fragmentos de escombros rastreables, aunque SpaceX afirma que no representan una amenaza inmediata. La compañía está colaborando con la NASA y la Fuerza Espacial de EE. UU. para monitorear los escombros.
Se espera que el satélite se queme por completo en la atmósfera de la Tierra en unas semanas, y su trayectoria actual garantiza que pasará de forma segura por debajo de la Estación Espacial Internacional.
Por qué esto importa: la escala de Starlink y los desechos espaciales
Este incidente resalta los riesgos inherentes de operar constelaciones de satélites masivas como Starlink. SpaceX domina actualmente la órbita terrestre baja con casi 9.300 satélites activos, aproximadamente dos tercios de todas las naves espaciales operativas. El gran volumen significa que los fracasos, aunque raros, son estadísticamente inevitables.
La compañía lanzó más de 3.000 nuevos satélites solo este año, y aunque SpaceX desorbita proactivamente los satélites al final de su vida útil de cinco años, aún pueden ocurrir fallas inesperadas como esta.
Prevención proactiva de colisiones
SpaceX enfatiza su compromiso con la seguridad espacial, citando las 145.000 maniobras automatizadas para evitar colisiones realizadas por sus satélites solo en la primera mitad de 2024. Esto equivale aproximadamente a cuatro acciones evasivas por satélite cada mes, lo que demuestra un esfuerzo significativo para prevenir colisiones orbitales.
Sin embargo, incidentes recientes –como un casi accidente con un satélite chino que no proporcionó una advertencia adecuada– subrayan la necesidad de una mayor coordinación global en la gestión del tráfico espacial.
El incidente de Starlink sirve como recordatorio de que incluso con tecnología avanzada y operadores responsables, la creciente densidad de objetos en órbita plantea un desafío continuo para la sostenibilidad espacial a largo plazo.
La desaparición del satélite es una parte natural de la operación en este entorno, y SpaceX está trabajando para comprender la causa fundamental del fallo para prevenir sucesos futuros.























