El reciente impulso de Microsoft hacia la computación cuántica ha sido recibido con entusiasmo y escepticismo, en gran parte debido a la naturaleza controvertida de su dispositivo Majorana 1 presentado en 2025. El debate central se centra en si la compañía realmente ha logrado un gran avance en la construcción de bits cuánticos (qubits) estables y resistentes a errores, un obstáculo crítico en este campo.
La promesa y los peligros de los Qubits topológicos
El enfoque de Microsoft se basa en qubits topológicos, que, en teoría, son mucho menos propensos a errores que los diseños de qubits convencionales. Estos qubits aprovechan partículas esquivas llamadas modos cero de Majorana (MZM) para codificar información cuántica. Esta es una idea atractiva porque los errores plagan a todas las computadoras cuánticas actuales, y los qubits topológicos prometen un camino hacia una computación confiable.
Sin embargo, el historial de Microsoft con los MZM ha sido complicado. Un artículo de 2021 que afirmaba evidencia de estas partículas fue retirado de Nature después de que se identificaron fallas en su análisis. Un experimento de 2023 relacionado con el predecesor de Majorana 1 también enfrentó duras críticas por parte de los expertos. Hay mucho en juego porque la computación cuántica, si tiene éxito, tiene el potencial de revolucionar campos que van desde la medicina hasta las finanzas.
Afirmaciones contradictorias y advertencias editoriales
El anuncio de Majorana 1 para 2025 fue inmediatamente analizado. En un movimiento inusual, Nature publicó el artículo de Microsoft junto con una nota que decía que los datos no confirmaban la presencia de MZM. Sin embargo, el comunicado de prensa de Microsoft afirmó lo contrario. Esta contradicción generó preocupaciones inmediatas dentro de la comunidad científica.
Chetan Nayak, una figura clave de Microsoft, intentó abordar estas dudas en la Cumbre Global de la Sociedad Estadounidense de Física, pero los críticos no quedaron convencidos. Henry Legg, de la Universidad de St Andrews, afirmó sin rodeos: “Los datos que presentaron entonces y desde entonces simplemente no muestran un qubit topológico funcional”.
Progreso, debate y escepticismo
Datos más recientes publicados por Microsoft en julio mostraron algunas mejoras, y Eun-Ah Kim, de la Universidad de Cornell, reconoció “progresos” en las mediciones. Sin embargo, el debate continúa. El proyecto ha avanzado a la etapa final de la Iniciativa de Evaluación Comparativa Cuántica de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa de EE. UU., lo que sugiere una inversión e interés continuos por parte de entidades gubernamentales.
Microsoft sigue siendo optimista. Nayak insiste en que la respuesta ha sido estimulante y que las investigaciones en curso prometen nuevos avances. La empresa pretende convertir Majorana 1 en una computadora cuántica más grande y potente capaz de realizar cálculos a prueba de errores.
Sin embargo, prevalece el escepticismo. Legg advierte que “la física fundamental no respeta los plazos establecidos por las grandes empresas tecnológicas”. Sigue siendo incierto si Microsoft podrá cumplir su promesa en 2026.
La controversia en curso subraya los inmensos desafíos técnicos en la construcción de computadoras cuánticas prácticas y la intensa presión para superarlos. A pesar de la investigación continua, la verificación independiente de las afirmaciones de Microsoft sigue siendo fundamental para determinar si Majorana 1 representa un verdadero paso adelante u otro revés en la búsqueda de la supremacía cuántica.
























