Las infecciones graves del tracto urinario (ITU) y otras enfermedades bacterianas pueden aumentar significativamente el riesgo de desarrollar demencia años después, según un nuevo estudio de la Universidad de Helsinki en Finlandia. Los hallazgos subrayan que la infección en sí, y no simplemente enfermedades concurrentes, es un factor potencial en el deterioro neurodegenerativo. Esto es vital porque investigaciones anteriores han tenido dificultades para aislar la infección como un riesgo independiente de demencia.
Aislar el impacto de la infección
Los investigadores analizaron datos de salud de más de 375.000 finlandeses de 65 años o más, comparando 62.555 con demencia de aparición tardía con un grupo de control sin la afección. Los resultados mostraron que entre 29 afecciones tratadas en hospitales relacionadas con la demencia, sólo las infecciones urinarias y las infecciones bacterianas generales se destacaron como factores de riesgo independientes. Incluso después de controlar por edad, sexo, educación, empleo y otras enfermedades como la diabetes y las enfermedades cardíacas (todas condiciones que pueden predisponer a las personas tanto a la infección como a la demencia), las infecciones graves todavía se asociaban con un 19% más de posibilidades de desarrollar la enfermedad.
Por qué son importantes las infecciones
El estudio sugiere que la fuerte respuesta inflamatoria provocada por infecciones graves podría desempeñar un papel crucial. El intento del cuerpo de curarse de una infección puede sobreestimular el sistema inmunológico, dañando potencialmente el tejido cerebral con el tiempo. El tiempo promedio entre una infección grave y el diagnóstico de demencia fue de aproximadamente cinco a seis años, lo que implica que las infecciones pueden acelerar la progresión de la demencia preclínica subyacente en lugar de causarla directamente.
Más allá de las ITU: un panorama más amplio
El análisis también confirmó vínculos entre otras afecciones y la demencia, incluidos los trastornos mentales relacionados con el alcohol, la enfermedad de Parkinson y las enfermedades cerebrales. Sin embargo, la claridad en torno a las enfermedades infecciosas es importante porque apunta a un factor de riesgo potencialmente modificable.
Qué significa esto
Si bien este estudio no prueba una relación directa de causa y efecto, la solidez de la asociación justifica una mayor investigación. Prevenir infecciones graves mediante una mejor higiene, un tratamiento oportuno y una atención sanitaria proactiva podría convertirse en una nueva estrategia en la prevención de la demencia. Los investigadores enfatizan que se necesitan estudios de intervención para confirmar si la reducción de las tasas de infección se traduce en una menor incidencia de demencia.
Los hallazgos refuerzan la creciente comprensión de que la inflamación y la desregulación inmune desempeñan un papel fundamental en las enfermedades neurodegenerativas, lo que sugiere que el control de las infecciones puede ser un enfoque viable para reducir el riesgo de demencia.





















