China, el mayor emisor de gases de efecto invernadero del mundo, se encuentra en una coyuntura crítica: si sus emisiones de carbono comenzarán a disminuir a largo plazo ya en 2025. El resultado sigue siendo incierto, pero los datos más recientes sugieren un posible punto de inflexión que podría impactar significativamente los objetivos climáticos globales.

El acto de equilibrio

Durante años, China se ha comprometido a alcanzar el pico de emisiones para 2030, fecha límite considerada esencial para evitar las consecuencias más graves del cambio climático. A finales de 2025, la situación está delicadamente equilibrada: las emisiones se han mantenido estables o han disminuido ligeramente desde marzo de 2024. Este equilibrio refleja la tensión entre el rápido crecimiento de la energía renovable y la demanda continua de combustibles fósiles en otros sectores.

La oleada de energías renovables

El principal impulsor de las posibles reducciones de emisiones es el crecimiento explosivo de la energía solar y eólica. China ha estado agregando capacidad solar a un ritmo sin precedentes: aproximadamente 100 paneles solares instalados por segundo en la primera mitad de 2025. Esto ha resultado en un aumento interanual del 50%, superando la capacidad instalada total de Estados Unidos en solo nueve meses. La energía nuclear también ha contribuido a compensar el aumento de la demanda de electricidad.

La demanda de combustibles fósiles sigue siendo alta

A pesar de los avances en energías renovables, el consumo de combustibles fósiles persiste en sectores industriales clave. La industria química, en particular, ha experimentado un aumento significativo en el uso de carbón y petróleo. La demanda general de electricidad sigue creciendo, pero la rápida expansión de las fuentes renovables ha alcanzado en gran medida (e incluso superado) ese crecimiento.

Comercio y geopolítica

Los aranceles comerciales estadounidenses bajo el presidente Trump han tenido poco impacto perceptible en las emisiones de China, y las fuerzas económicas compensatorias neutralizan cualquier efecto sustancial.

Optimismo cauteloso

Los expertos advierten contra una celebración prematura. Si bien las tendencias actuales sugieren un posible pico, la confirmación requiere datos sostenidos durante los próximos años. Incluso si China alcanza el pico de emisiones antes de lo previsto, no se esperan disminuciones significativas hasta al menos otros cinco años debido al desarrollo económico en curso del país y al aumento del consumo de energía per cápita.

“El futuro de los objetivos de temperatura del Acuerdo de París depende de qué tan rápido China y las naciones desarrolladas aceleren la reducción de emisiones.” — Li Shuo, Instituto de Políticas de la Sociedad Asiática

En última instancia, la trayectoria de las emisiones de China será un determinante crucial del éxito climático global. Si bien la posibilidad de un pico en 2025 ofrece un rayo de esperanza, aún son necesarias reducciones sostenidas y rápidas de las emisiones para cumplir los objetivos climáticos internacionales.