Los astrónomos, utilizando el Telescopio Espacial James Webb (JWST), han identificado definitivamente los restos de novas rojas luminosas: raras colisiones estelares que ocurren cuando dos estrellas se fusionan y explotan en un espectacular estallido de luz. La investigación confirma que estos eventos no simplemente destruyen estrellas; crean estrellas masivas y frías que se asemejan a supergigantes rojas, potencialmente sembrando el universo con los componentes básicos de la vida.
El misterio de las fusiones estelares
Los eventos transitorios como explosiones de supernovas y fusiones de agujeros negros ocurren rápidamente, lo que permite a los científicos estudiarlos en tiempo real. Las novas rojas luminosas entran en esta categoría y se desarrollan durante meses en lugar de milenios. Esta rápida evolución los hace ideales para la observación. Sin embargo, hasta hace poco se desconocía lo que quedó después de la explosión inicial. El equipo dirigido por Andrea Reguitti del Istituto Nazionale Di Astrofisica (INAF) analizó nueve novas rojas luminosas observadas previamente para responder a esta pregunta.
JWST revela las consecuencias
Dos eventos, AT 2011kp (a 25 millones de años luz de distancia) y AT 1997bs (a 31 millones de años luz de distancia), proporcionaron los datos más claros. El desafío consistía en observar a través de la enorme nube de polvo expulsada durante la fusión. Este polvo, a veces equivalente a 300 masas terrestres, oscureció inicialmente la estrella recién formada. Las capacidades infrarrojas del JWST fueron cruciales; atravesó los escombros, revelando el cuerpo estelar resultante años después de la explosión inicial.
Las observaciones revelaron una estrella supergigante roja, cientos de veces más grande que nuestro sol. Si se colocara en nuestro sistema solar, engulliría los planetas interiores y se extendería hasta la órbita de Júpiter. A pesar de este inmenso tamaño, la temperatura de la superficie de la estrella (alrededor de 3.200-3.700°C) es más fría que la del sol. Este resultado inesperado desafía las suposiciones previas sobre la evolución estelar posterior a la fusión. Los científicos esperaban un objeto más caliente y compacto.
El papel en la evolución cósmica
El JWST también analizó la composición del polvo circundante. Encontró una alta concentración de compuestos de carbono, incluido el grafito. Esto es importante porque el carbono es esencial para la vida. Ahora se reconoce que las novas rojas luminosas son una de las principales contribuyentes al polvo interestelar, proporcionando potencialmente la materia prima para la formación de planetas e incluso los orígenes de la vida misma.
“Estamos hechos de compuestos de carbono, el mismo carbono en el que es rico este polvo”, concluyó Reguitti. “Es una forma diferente de contar la vieja historia de que somos ‘polvo de estrellas’”.
Este descubrimiento remodela nuestra comprensión de la evolución estelar, demostrando que las colisiones catastróficas pueden dar origen a nuevas estrellas y contribuir a los cimientos mismos de la vida en el universo.
