La nebulosa solar es la nube gaseosa que dio origen a nuestro Sol y a los planetas, según la hipótesis nebular predominante. No es sólo una nube; es un disco giratorio de gas y polvo que colapsa y que se condensó durante millones de años para formar la arquitectura de nuestro sistema solar.
Las primeras ideas: de Swedishborg a Laplace
La gente lleva siglos especulando sobre este proceso. En 1734, el filósofo sueco Emanuel Swedishborg sugirió que una corteza de material nebular rodeaba al Sol y finalmente se dividió en planetas. Una visión más refinada provino del filósofo alemán Immanuel Kant en 1755. Propuso que una nebulosa que giraba lentamente se juntaba por su propia gravedad, se aplanaba formando un disco giratorio y daba origen tanto al Sol como a los planetas.
El astrónomo y matemático francés Pierre-Simon Laplace propuso un modelo similar en 1796, aunque situó la formación del planeta antes que el Sol. Estas opiniones de Kant-Laplace dominaron el pensamiento astronómico durante mucho tiempo.
Por qué los astrónomos dudaron de la teoría nebular
La duda llegó a finales del siglo XIX. El físico británico James Clerk Maxwell se opuso a la hipótesis nebular. Demostró que si toda la materia de los planetas conocidos hubiera formado alguna vez un disco alrededor del Sol, la rotación diferencial habría creado fuerzas de corte. Estas fuerzas habrían impedido que los planetas individuales se condensaran.
También hubo un problema de impulso. El Sol tiene menos momento angular del que parecía requerir la teoría. El momento angular depende de la masa total, su distribución y la velocidad de rotación. Debido a que el Sol tiene tan poco en comparación con los planetas, el modelo de disco simple se vino abajo.
Durante varias décadas, los astrónomos prefirieron la teoría de la colisión. En ese modelo, otra estrella pasó cerca del Sol. La atracción gravitacional habría arrancado material, que luego se agruparía para formar planetas.
El regreso de la hipótesis nebular
La teoría de la colisión acabó perdiendo popularidad. Los críticos plantearon objeciones más convincentes contra ella que contra la hipótesis nebular. Mientras tanto, el modelo nebular fue modificado en la década de 1940 y ganó fuerza.
La teoría actualizada suponía que los protoplanetas originales tenían masas mayores que las que sugerían las versiones anteriores. También abordó la cuestión del momento angular. Los científicos propusieron que fuerzas magnéticas conectaban el Sol y los planetas en formación, transfiriendo el momento angular fuera del disco hacia las regiones exteriores.
Esta resolución hizo que el modelo funcionara. La teoría de la nebulosa solar es ahora la explicación estándar de cómo se formó nuestro sistema solar. Sigue siendo el marco dominante en la astrofísica moderna porque explica la estructura del disco, la conservación del impulso y la secuencia de formación.
¿Cómo acabó formando la Tierra, Júpiter y el Sol una simple nube de gas? La respuesta está en la gravedad, la rotación y los campos magnéticos trabajando juntos durante eones.























