Un panel asesor del gobierno del Reino Unido ha recomendado no ofrecer pruebas de detección del cáncer de próstata a la mayoría de los hombres, citando que los posibles daños del sobrediagnóstico superarían los beneficios. Sin embargo, el Comité Nacional de Detección (UKNSC) propuso pruebas de detección dirigidas a hombres con mutaciones confirmadas en los genes BRCA1 o BRCA2 (conocidas por aumentar el riesgo de cáncer) a partir de los 45 años. Esta decisión ha provocado una “profunda decepción” por parte de organizaciones benéficas y figuras de alto perfil como el ex primer ministro David Cameron, quien recientemente se sometió a un tratamiento para el cáncer de próstata.
Por qué esto es importante: un acto de equilibrio entre riesgo y beneficio
El cáncer de próstata afecta a uno de cada ocho hombres en el Reino Unido, lo que provoca aproximadamente 55.300 diagnósticos y 12.200 muertes al año. El debate actual se centra en la confiabilidad de la prueba del antígeno prostático específico (PSA): si bien puede detectar cáncer, también detecta con frecuencia tumores no agresivos y de crecimiento lento que nunca causarían daño. El tratamiento innecesario de estos tumores puede provocar efectos secundarios como incontinencia y disfunción eréctil.
La evaluación del UKNSC es que la detección generalizada sólo reduciría marginalmente las muertes por cáncer de próstata y expondría a un “gran número de hombres” a un sobrediagnóstico. Este es un punto crítico: el objetivo de la detección no es sólo detectar el cáncer, sino detectar el cáncer peligroso lo suficientemente temprano para un tratamiento eficaz.
Riesgo desigual y población masculina negra
El panel encontró que la evidencia actual es “falta e incierta” en lo que respecta a la detección de hombres negros, que enfrentan un mayor riesgo de diagnóstico en etapa tardía. Su modelo sugiere que la detección anual para hombres negros de entre 55 y 60 años daría como resultado que el 44% de los cánceres detectados fueran sobrediagnosticados. Esta decisión ha generado críticas de Prostate Cancer Research, que sostiene que excluir a grupos de alto riesgo “amplia las desigualdades en salud”. El razonamiento del comité surge de la preocupación de que la inexactitud de la prueba de PSA se amplificaría en esta población, lo que llevaría a intervenciones aún más innecesarias.
Mutaciones genéticas: la única luz verde para la detección
La única excepción son los hombres que portan mutaciones BRCA1 o BRCA2, que aumentan drásticamente el riesgo de cáncer. Estos hombres podrían ser evaluados cada dos años entre las edades de 45 y 61 años, un enfoque específico que el panel considera beneficioso. Aproximadamente una de cada 300 a 400 personas es portadora de estas mutaciones, con mayor prevalencia en las poblaciones judías (uno de cada 40 judíos asquenazíes, uno de cada 140 judíos sefardíes).
El camino a seguir: consulta y decisión final
El borrador de la recomendación ahora está abierto a una consulta de 12 semanas, y se espera una decisión final en marzo. El secretario de Salud, Wes Streeting, se ha comprometido a “examinar la evidencia a fondo”. A pesar de la controversia, organizaciones como Cancer Research UK apoyan la postura basada en evidencia del comité, enfatizando que las pruebas de detección deben hacer más bien que mal.
“La clave es evitar tratamientos innecesarios para cánceres que nunca habrían causado un problema”, dice el Dr. Ian Walker de Cancer Research UK.
El debate subraya una verdad difícil: los exámenes médicos no se tratan de detectar todos los cánceres, sino de detectar los correctos, en el momento correcto, sin causar más daño que bien.





































