Downton Abbey no es sólo un drama de época. Es una máquina del tiempo. La serie sigue el ascenso y la caída de la aristocracia británica junto con los sirvientes que mantienen en funcionamiento la maquinaria de la finca. Ambientada en una propiedad enorme y en expansión en Yorkshire, Inglaterra, el programa no solo usa la historia como fondo de pantalla. Lo convierte en un arma.

La narrativa no rehuye el mundo que tiembla fuera de las puertas del castillo. Tienes el impacto inmediato de la onda expansiva del hundimiento del RMS Titanic. Luego viene la interminable y devastadora rutina de la Primera Guerra Mundial. Estos no son detalles de trasfondo. Son impulsores de la trama que remodelan la dinámica familiar y la estructura de clases dentro de los muros de Downton.

El programa entrelaza importantes acontecimientos históricos con la vida personal de la familia Crawley y su personal, haciendo que la historia parezca inmediata y personal.

Esta combinación específica de chismes de la alta sociedad y cruda realidad histórica es lo que le da a la serie su textura única. No se trata sólo de quién se casa con quién. Se trata de cómo las catástrofes globales llegan hasta la mesa de la cocina. La finca de Yorkshire se convierte en un microcosmos de una Gran Bretaña cambiante. Las viejas reglas se están resquebrajando. El nuevo mundo está llamando a la puerta.